Desde uno de los weblogs de la Fundació Antoni Tapies alguien me hacen llegar esta cita:
"Con franqueza, ¿Qué es lo que se me pregunta?, ¿Si pienso antes de clasificar?, ¿si clasifico antes de pensar?, ¿Cómo clasifico aquello que pienso?, ¿Cómo pienso cuando quiero clasificar?... Cuan tentador es el afán de distribuir el mundo entero según un código único: una ley universal regiriría el conjunto de los fenómenos: dos hemisferios, cinco continentes, masculino y femenino, animal y vegetal, singular plural, derecha izquierda, cuatro estaciones, cinco sentidos, cinco vocales, siete días, doce meses, veintinueve letras.Lamentablemente no funciona, nunca funcionó, nunca funcionará. Lo cual no impedirá que durante mucho tiempo sigamos clasificando los animales por su número impar de dedos o por sus cuernos.
(George Perec: Pensar, clasificar).
No he leído ninguna obra de Perec (me lo descubren ahora), pero al menos este libro parece suculento.
Por cierto, la reflexión de Perec me trae al recuerdo la novela de Richard Flanagan (El libro de los peces de William Gould) que ya comenté por aquí
Sobre George Perec:
· George Perec en el Poder de la Palabra.
· George Perec en Revista de Estudios Literarios. Facultad de Ciencias de la Información de la UCM.
· Asociación George Perec (Association George Perec).
· George Perec en la wikipedia francesa.
· George Perec en la wikipedia inglesa.
Daniel Gil (bib-arq), en su último post, nos explica cuatro cosillas sobre la implementación de un buscador interno gratuito:
[...] Es tracta de FreeFind. Hi ha tres modalitats: dues de pagament, i una de gratuïta, en la que, òbviament, apareix publicitat. És la que vaig triar [...] També permet una sèrie d'opcions gràfiques, com la presentació dels resultats (per data, per rellevància,...), el format de la lletra, la presència o no d'un logo del nostre web, entre d'altres. I sobretot, permet mantenir un control de les estadístiques d'ús del cercador, com ara l'activitat diària, o un rànquing amb les paraules més buscades.
Starbucks, es una de las últimas marcas de éxito llegadas directamente desde Norteamérica. Pero, en este caso, el producto que vende no es de invención norteamericana, aunque ahora ya muchos piensen que sí lo es. Starbucks es una cadena de cafés que arrasa incluso en aquellos lugares donde los cafés tienen una tradición histórica de muchos años. Los antiguos cafés son viejos, bonitos pero viejos, mientras que un establecimiento de Starbucks es moderno y por tanto es muy cool, aunque el producto que consumes en él no es nada nuevo y el precio del café sea cuatro o cinco veces más caro que un lugar tradicional. Es decir, es excitantemente caro. Pero es que incluso en los establecimientos de Starbucks el mobiliario es posible comprarlo. Las mesas, las sillas, las lámparas, etc, son catalogadas y están disponibles para la venta. En definitiva, tomar un café en un local de Starbucks es una experiencia maravillosa (?) y su éxito se basa en precisamente en eso.
Este es uno de los ejemplos que cita Dirk Knemeyer en su nuevo y absolutamente necesario artículo referido también al fin de la Usabilidad, http://digital-web.com/articles/end_of_usability_culture_redux, ya que con el penúltimo (referenciado en el anterior post) casi que partió al mundo en dos.
Knemeyer intenta aclarar algunas cosillas sobre lo que escribió en su anterior artículo. Sigue afirmando, para que no se le confunda, que valora y entiende la Usabilidad y no duda acerca de que es un componente crítico para el éxito del diseño Web, pero que no deja de ser un componente más en el proceso de diseño, y no debe ser el que prevalezca por encima de los factores en el proceso.
Una de las cuestiones que aborda es la percepción que el usuario puede tener de un producto. Aquello que es percibido como una commodity, en el argot del marketing, significa que no tiene valor añadido, que es percibido como otros tantos, no tiene ni valor de marca ni valor diferencial respecto a otros productos. Es decir, lo peor que le puede pasar a un empresa con sus productos es que sean apreciados como commodities. Y he ahí la referencia con Starbucks. La diferencia entre tomar un café en el clásico Cafè de l'Opera en Las Ramblas de Barcelona y tomarlo en un local de Starbucks, es que la marca americana es nueva, por un lado, y por otro ofrece supuestas nuevas experiencias al usuario.
Si esa es la tendencia que llevan las campañas de marketing, diferenciarse de forma evidente de cien mil productos iguales que el propio con el fin de fidelizar al cliente vendiendo posibles nuevas experiencias, ¿Por qué eso no ocurre en la Web? En muchos de los comentarios que recibió el penúltimo artículo a Knemeyer lo tildaban de "obtuso" y de "miope" porque puso como ejemplo a la industria financiera. Pero precisamente lo usó como ejemplo porque los usuarios perciben a las entidades bancarias como commodities. Y el ejemplo más claro sobre la cuestión es que Citi, sabe diferenciarse muy bien de otras entidades financieras a través de campañas publicitarias en televisión, y sobre papel, muy originales y por tanto muy diferentes a las demás entidades financieras. Pero, su site es prácticamente igual que las de otras. El argumento de Dirk es evidente: la culpa es de la cultura de la Usabilidad.
Por tanto, lo que promueve Knemeyer es que la Web sea capaz de producir en el usuario nuevas experiencias. La Web es un entorno nuevo y sus fronteras todavía son desconocidas y muchos nos han hecho creer a través de la cultura de la Usabilidad que la web es mucho más restrictiva de lo que puede llegar a ser.
Es evidente que esta visión es puramente comercial, pero al fin y al cabo no ha sido el mundo del comercio y los negocios los que han impulsado la implantación y la evolución de la Web? No hay duda. Knemeyer afirma que para llegar a sus propuestas es necesario entender y saber diferenciar tres grandes cosas: Bussines (marketing/brand); Users (design); Technology (Web).
Knemeyer cita varias definiciones de lo que podría entenderse por diseño, entre ellas la de un gurú del diseño como Clement Mok:
[Design is] the science of understanding people's needs and their unique relationship with art, literature, history, music, work, philosophy, community, technology and psycology. The fact of design is structuring and creating that balance.
En el año 2002 la Stanford University realizó un estudio sobre credibilidad Web, centrado especialmente en servicios financieros para la industria, revelando que los consumidores y usuarios prestan más atención sobre el aspecto estético y el diseño de la información que sobre la evaluación de contenido. Ello ponía sobre la mesa que el diseño visual es siempre algo más importante que la usabilidad (usability), la encontrabilidad (findability) y la accesibilidad (accessibility).
Analizando las principales sites de las mayores instituciones financieras norteamericanas, observamos que en todas ellas se implementan los colores azules y rojos, pequeñas fotografías de gente sonriente, montones de enlaces, vertiginosos menús desplegables y la llamada top-tab metaphor. Es decir, en esencia no existe ninguna distinción visual entre ellas.
Para Dirk Knemeyer esto es un problema provocado en gran parte por la aplicación de la usabilidad como dogma (http://www.digital-web.com/articles/end_of_usability_culture). Knemeyer afirma que las sites están perdiendo corazón y se están quedando sin alma. Mientras que la sensibilidad creativa sigue teniendo rienda suelta en la mayoría de material impreso y en la publicidad televisiva, la influencia de la cultura de la usabilidad la está matando en la Web.
Dirk no critica la usabilidad, afirma que gracias a ella la Web se ha saneado en muchos aspectos durante los últimos años, pero la balanza se ha decantado demasiado por la usabilidad en contra de los aspectos creativos, innovadores y experimentales en el diseño. Algunos consejos de Knemeyer:
· Encontrar Nuevas Referencias: Buscar y seguir los trabajos de los mejores diseñadores digitales, que muchas veces pasan desapercibidos y son relativamente desconocidos.
· Pensar Más: El software y el hardware son límites sin lugar a duda, pero a nuestra mente podemos empujarla a romper ciertas fronteras.
· Tener Coraje: Usar las guías de usabilidad, encontrabilidad y accesibilidad de la mejor manera pero sin dejar que atente contra la creatividad y la innovación.
· Aprender del Pasado: Una buena arquitectura de la información es vital. Tener páginas usables es una cuestión crítica. Suscribir los estándares y seguir las convenciones es importante. Pero hay que conseguir un equilibrio y no dejar que la balanza se incline por una homogeneización derivada de la cultura de la usabilidad.
El efecto arrasador de la actual cultura globalizada, la ambientación planetaria, queda explicada de forma muy clara por Vicente Verdú en uno de sus últimos libros, de muy recomendable lectura:
Lo peculiar de nuestro mundo no es su diversidad. La diversidad ha existido siempre. Lo característico de nuestro mundo es la tendencia a la homologación, a despecho de los movimientos nacionalistas, tribales y folkloristas... las fragancias de Donna Karan se venden en San Petersburgo, los pelos teñidos de fucsia coronan las cabezas adolescentes desde San Francisco hasta Kuala Lumpur y las Coca-Colas se beben mundialmente a razón de un millón de botellas por hora. Hay franquicias en decenas de países que se propagan como bacterias para vestirnos igual, para reformar las casas con el mismo modelo, para arreglar jardines, alimentar mascotas, revelar fotos, darnos de comer o vendernos servicios funerarios bajo el mismo patrón.
El estilo del mundo : la vida en el capitalismo de ficción, Vicente Verdú (2003).
Hace unos días, en Hapiness TM, Will Ferguson decía, entre otras cosas:
(...) toda nuestra economía se basa en las flaquezas humanas, en los malos hábitos y las inseguridades...
En otro ámbito, el de la gestión de la información en las organizaciones, ocurren cosas, que se me ocurren parecidas, no en la forma (que también) pero sí en las consecuencias. SNAFU, es el acrónimo de la expresión inglesa Situation Normal, All Fucked Up, acuñada en la Segunda Guerra Mundial por militares norteamericanos. Esta expresión pone de manifiesto que la calidad informacional o comunicacional no es posible cuando se produce, en una jerarquía, de superiores a inferiores.
El inferior siempre busca la 'recompensa' (aunque sólo sea moral) del superior, y por tanto tiende a dar 'mentiras positivas' antes que 'verdades negativas'. Es decir, el inferior maquilla los datos para hacerlos más agradables al superior convirtiendo la información en mentira. De forma parecida, pero en sentido contrario, el superior tiende a 'recompesar' al inferior más por darle 'mentiras positivas' que por darle 'verdades negativas', ya que el transmisor de malas noticias no es bienvenido (lo que suele denominarse "matar al mensajero"). Ni que dudar, de que esto no se produce una sola vez, sino varias veces a lo largo de la cadena de mando o jerárquica.
La consecuencia es obvia: la dirección de la organización va desconectándose progresivamente de la auténtica realidad, pues los datos y las informaciones no se corresponden con lo que ocurre verdaderamente.
Los que trabajamos en organizaciones muy jerarquizadas o de jerarquías muy largas, que no es lo mismo, sabemos muy bien que significa el principio SNAFU, que además, se vive con cierta 'normalidad' desde hace algún tiempo. Algunos afirman que en este principio está el origen del fracaso sistemático de toda organización porque llega a romper su sintonía con la realidad.
Leído en: KNewton. Buscando un Orden en la Información. Alfons Cornella.
Bien, sigamos. Ahora identificaremos los diferentes sistemas de información, su origen y su intención:
Sistema de Información Operacional: son aquellos que se diseñan para dar soporte a actividades de recopilación, selección y manipulación de información en un sistema de trabajo. Se pueden distinguir dos partes diferenciadas: el back-office que representa el trabajo interno de la empresa, la trastienda; y el front-office que es la parte que interacciona directamente con clientes, distribuidores y proveedores.
Los sistemas operacionales suelen ser el resultado de la mecanización de procedimientos administrativos con el fin de estructurar las tareas que implican transacciones.
Sistema de Información Informacional: suelen estar enfocados a dar soporte al modelo de toma de decisiones requerido en los niveles de gestión y estratégico de la organización. Se alimentan de dos fuentes fundamentales: información de actividad interna (sistema operacional); y la información externa a la organización.
Estos procesos suelen ser poco estables, ya que su necesidad dependerá de la coyuntura de un momento determinado, y no tiene porque volver a repetirse. Además en un proceso de toma de decisiones, es difícil conocer todas las necesidades de información.
Para apoyar estos sistemas, existen los llamados data warehouse (almacén de datos) que no son más que una herramienta de gestión de bases de datos orientada a la explotación de grandes volúmenes de datos. El uso o extracción parcial de la información contenida se le denomina subconjunto de datos (Datamart).
Con el fin de extraer información se utilizan herramientas de acceso a la información llamadas OLAP (On Line Analytical Processing), herramientas de interrogación (Query), herramientas EIS (Executive Information Systems), y herramientas más específicas como la Minería de Datos (Data Mining) y los Sistemas de Información Geográfica (Geographical Information Systems, GIS), que sirven para extraer y analizar comportamientos no visibles y representar datos sobre una zona geográfica respectivamente.
Sistema de Información Comunicacional: su objetivo es poner en contacto a todos los miembros de una organización: correo electrónico, agendas electrónicas, herramientas de trabajo en grupo (GroupWare), intranets, herramientas de flujo y seguimiento de trabajos (work flow), etc. Estos sistemas suelen tener un funcionamiento muy estructurado para sistemas comunes y son capaces de tratar información multimedia.
Y de nuevo, no hay que confundir los sistemas de información con los sistemas informáticos. Por ejemplo, las herramientas tecnológicas utilizadas para el trabajo en grupo son tecnológicas, es decir son sistemas informáticos, no sistemas de información por sí solos.
A partir de hoy, voy a intentar explicar de forma breve y sucinta que se entiende por un Sistema de Información. Lo más probable es que esto comporte entre tres y cuatro posts diferentes. De momento vamos con la primera parte:
Las organizaciones constantemente están generando, recibiendo y registrando información que ayuda a producir conocimiento, comunicar situaciones y tomar decisiones. En este contexto nos podemos encontrar con 'información formal', por ejemplo un informe de ventas de un determinado producto, o con 'información informal', que a modo de ejemplo podría ser el rumor del cese de un directivo (el hacer correr rumores puede ser un instrumento muy utilizado de gestión). Ambas son generadas por la organización y ambas tienen valor, pero mientras que la de tipo 'formal' está soportada y archivada en algún tipo de registro, y por tanto es tratable, la 'informal' no es fiable y, por supuesto, tampoco es tratable de una forma sistemática.
Además, la 'información formal' puede ser de dos tipos según las posibilidades de análisis y tratamiento que tenga: estructurada o no estructurada. Y, según su procedencia, la clasificaremos como información externa, interna o corporativa. Por tanto, la información dentro de la organización tiene dos papeles bien diferentes: información como producto e información como soporte a otras actividades.
A partir de aquí, ya podemos hacer una aproximación a la definición de Sistema de Información: Toda aquella información relevante para una organización y, como derivadas, todas las actividades necesarias para mantenerla y utilizarla.
Ya tenemos la materia prima, pero nos faltan los instrumentos que permitan la materialización del tratamiento adecuado de la información: las tecnologías de la información. Y no hay que confundir 'Sistema de Información' con 'Sistema Informático' (aplicaciones de negocio generadas por analistas, hardware y software base de soporte, etc.). Es decir, no hay que confundir las necesidades de información de una organización con los instrumentos tecnológicos para manejarla.
De forma general, el método de archivo más usado en la gestión de contenidos es el FIFO (first in, first out). El gestor de tales contenidos, será el que decida lo que permanece y lo que desaparece sobre la base de su importancia y relevancia. El valor y utilidad de un contenido varía en el tiempo y es responsabilidad del gestor entender cual es el ciclo de vida de cada información.
Según su ciclo de vida, los contenidos de una intranet, y dependiendo de cada sistema de información, se pueden clasificar en cuatro categorías:
· Estático: Es el contenido que no cambia, o cambia muy poco, y permanece útil durante un periodo de tiempo largo. Un ejemplo, serían los informes anuales.
· Dinámico: Contenido que cambia frecuentemente y es referenciado a menudo. Ejemplo de este contenido activo podría ser un calendario de tareas.
· Periódico: Contenido que cambia y que es referenciado ocasionalmente. Su vida tanto puede ser corta o larga. Por ejemplo, un organigrama organizativo.
· De Corto Plazo: Información muy sensible al tiempo y que debe ser accesible tan pronto sea conocida. Su contenido raramente cambia ya que su ciclo de vida es muy corto. Ejemplos serían los anuncios de eventos, noticias de interrupción de servicio, titulares de prensa...
Es evidente que el sistema de navegación de una intranet y su estructura, es el reflejo de una clasificación (taxonomía). Pero tan importante es distinguir el contenido por su clasificación, como distinguir el contenido actual del contenido archivado en el contexto de su clasificación. El contenido actual debe situarse con énfasis especial para captar la atención del usuario, en áreas de tráfico alto y preferiblemente accesible mediante un click , mientras que el contenido antiguo debe situarse en zonas más profundas de la estructura del sistema según su categoría, y debe posibilitarse acceder a él mediante un sistema de búsqueda.
Es importante destacar que actual no necesariamente indica novedad. Es decir, un documento amplio que contenga la lista detallada de cifras de ventas mensuales del último año, puede estar en plena vigencia y ser actual, pero no nuevo, a pesar de que su información sea de meses atrás.
Leído en: Content Life: The Art of Archiving
Un Sistema de Organización del Conocimiento (Knowledge Organization System, KOS), es la herramienta necesaria para organizar la información y promover la gestión del conocimiento. Tiene como objetivo gestionar todos los contenidos y categorizar los materiales para su recuperación. O mejor que eso, sea como sea, el sistema debe poder conectar usuarios con usuarios, contenidos con contenidos y usuarios con contenido.
El sistema debe poder identificar cualquier cosa de interés para los usuarios, incluso si éstos no saben de su existencia. Esto implica un proceso interactivo con el usuario a través de un navegador o búsquedas directas, pero debe ser automático teniendo en cuenta las características y las funciones de un usuario. El resultado es un sistema de gestión del conocimiento tan dinámico que pueda reunir tanto colecciones de información que reside en cientos de formatos documentales, como aplicaciones y servicios.
Para ello, el sistema de organización del conocimiento debe tener estas características: definición de modelos para determinar los objetos de un conjunto de información y del propio conjunto; caracterización de los objetos de conocimiento dependiendo del uso esperado del objeto y del conjunto de información al cual pertenece; y por último, generación de listas de términos, clasificación y categorías, y listas de relaciones.
Las cuestiones que afectan a la implantación de un sistema de este tipo son:
· Portal de Empresa / Intranet: Centro de búsqueda donde los usuarios pueden encontrar información, ejecutar aplicaciones, interactuar con los datos corporativos, identificar colaboradores, compartir conocimiento y tomar decisiones.
· Gestión de Contenidos: Habilidad para capturar y publicar información de forma organizada, con control de versiones para controlar qué puede ser publicado, y repositorios para almacenar y recuperar la información. La habilidad para encontrar rápidamente cualquier documento, transacción o informe debe ser el objetivo del sistema.
· Gestión del Conocimiento: La habilidad de localizar y relacionar de forma conjunta usuarios e información relevante debe ser efectiva para poder dar soporte a la gestión de tareas, posibilitar la comunicación, conseguir objetivos, promover la innovación y mantener la creación de conocimiento.
· Gestión de Identidades: Definición de usuarios con sus propias características, privilegios y funciones, y permitir navegar sin trabas y sin necesidad de introducir passwords. El perfil de usuario serviría para filtrar y presentar contenido relevante para el tipo de usuario determinado.
El reto del KOS está en la creación de listas de términos, clasificaciones y categorías, y listas de relaciones. El análisis deberá crear un inventario de la información activa, auditar a los usuarios para establecer el uso y patrones de acceso, y documentar un conjunto de mapas de conocimiento (representaciones compartidas de conocimiento). Estos mapas de conocimiento identificarían los temas (topics).
Heidi Collins, la autora del artículo, afirma que el KOS debería incorporar un 1% de la plantilla en tareas activas relacionadas con la definición y gestión de los procesos de trabajo, y con la gestión de los ciclos de vida de los contenidos. Sus perfiles y funciones serían: bibliotecarios (librarians) que proporcionarían registros de autoridades y glosarios; productores de información que indicarían listas de encabezamiento y esquemas de clasificación; productores de procesos que proporcionarían tesauros y las complejas relaciones entre objetos; y usuarios que aportarían feedback sobre mejora de las listas de términos, clasificación y categorías.
De esto y mucho más habla Heidi Collins en un artículo publicado en KM Review (volume 7 issue 1; Marc/April 2004) titulado "Setting A One-Company Content Strategy".
Sigo con las 'Habilidades Competenciales del Profesional de la Información', comentadas aquí hace unos días (1-4-2004), publicadas y revisadas por la Special Libraries Association (SLA) en Junio de 2003.
En Noviembre del mismo año, se realizó un seminario virtual en SLA, basado en la publicación de Junio, dirigido por Judith Siess, la cual presentó The Visible Librarian: Advocacy and Marketing (El Bibliotecario Visible: Promoción y Marketing).
Siess dice cosas muy interesantes, al menos desde mi visión de no-bibliotecario. Afirma que si nadie conoce tu biblioteca y como ésta puede ayudar a los clientes a encontrar sus objetivos, la biblioteca no va (y no debe) seguir existiendo. Por eso, recomienda dejar la biblioteca, hablar con la gente, hacerles preguntas y entrevistas, sin olvidar aquellos que no son usuarios de bibliotecas. A éstos últimos, habrá que preguntarles por qué no usan la biblioteca, sin caer en la tentación de dar por sabido cual es la razón.
Quizás con ello se puede descubrir que los libros, los periódicos, las búsquedas online, las bibliografías, o cualquier cosa que englobe la noción de servicios de información no sean productos de verdad o reales. Porque los productos que realmente le importa al usuario son las respuestas y las soluciones a problemas.
La visión de Siess, es un tanto mercantilista, pero eso precisamente es lo que intenta promover. Llega a afirmar que es necesario trabajar con productos y servicios que están fuera del alcance de los recursos habituales de las bibliotecas. Ya que a veces lo que realmente importa, es aquello importante para el usuario, afirma Siess. Por eso habrá que estar atento (ya que eso puede cambiar muchas conductas a la hora de buscar y ofrecer información) a las respuestas que demos a los usuarios ante la siguiente pregunta: Qué hay ahí dentro para mí?.
Descubro y leo algunos artículos de Biblios (Revista Electrónica de Ciencias de la Información), entre ellos uno acerca de la Sociedad de la Información y Gestores de Información (Por: Lovania Garmendia Bonilla). Este artículo habla sobre las responsabilidades de los gestores de información, no sólo, pero también desde el punto de vista ético. Particularmente, el enfoque que da el artículo acerca de las responsabilidades éticas, me resulta muy, pero que muy curioso, casi mesiánico; entre el libro de autoayuda y el sermón misionero:
[...]
Responsabilidad [ética para con la sociedad] que se puede analizar desde la perspectiva de los elementos de la ética, planteados por Alfredo Barquero en su obra "Ética profesional" (1993). Esos elementos con: conocimiento, libertad, voluntad, deber y valores.
Son las actitudes positivas, esas disposiciones permanentes de ánimo para obrar en consonancia con las grandes convicciones de lo que es bueno, mejor y óptimo, las que nos permiten descubrir qué valores posee una persona (Mora, 2000, p. 1)...
Estoy un poco harto (y no soy el único) de encontrarme herramientas corporativas y aplicaciones en entornos de gestión Web, que son auténticas barbaridades, y auténticos atentados contra el usuario final. Y no estoy hablando únicamente de conceptos como usabilidad, accesibilidad, etc., estoy hablando de la necesidad de un entrenamiento-aprendizaje absurdo que requieren los usuarios finales para manejar ciertas herramientas. Esto ocurre porque estas herramientas no están pensadas para ellos y su entorno, sino sólo y exclusivamente como 'soluciones' o 'aplicativos' de gestión.
Creo que hacen falta expertos en estrategias de la información que trabajen en equipos de desarrollo, con el fin de hacer realidad que la provisión de contenidos, no sólo sea 'ética' (o adecuada) sino que además asegure el éxito de cara al usuario final para que éste pueda adoptar y entender las herramientas que está usando.
Un experto en estrategias de la información, es un especialista en calidad de contenidos. Un experto sobre estrategias informacionales, que requiere un profundo conocimiento del contenido de las fuentes que son relevantes. Significa que debe ser una persona con amplio conocimiento del material de primera mano (cada vez más numeroso) que se encuentra en el entorno web (y no solamente web). Ello implica estar constantemente al tanto de aquellas fuentes que pueden servir de herramienta importante de cara a solucionar las cuestiones que se plantean a un grupo de usuarios determinados.
Este experto debe ser consciente de que la combinación de tecnología y contenido es muy importante para poder dar solución al usuario, pero haciendo que la "I" dentro de las "TIC" (Tecnologías de la Información y Comunicación) sea igual o más importante que la solución tecnológica en sí misma. A partir de ahí, se tomaran decisiones correctas acerca de cual son las mejores soluciones técnicas, siempre dependiendo del perfil del usuario final.
Porque en realidad la esencia de todo este embrollo es el usuario final, y todo pasa por entender, trabajar y construir para el usuario final. Es decir, hay que entender al usuario, saber en que contexto trabaja, desplazarse sino físicamente, al menos mentalmente a su puesto de trabajo, y conocer además cuales son las herramientas y fuentes de información anexas y auxiliares que utiliza.
La mayoría de las veces sólo oímos que la capacidad tecnológica y la velocidad de acceso forman parte del éxito de nuestros propósitos informacionales y de negocio, pero en realidad, esto no garantiza por sí solo el éxito de organización, el éxito en el desarrollo, ni tampoco el éxito (o satisfacción) en el trabajo de los usuarios finales.
ACTUALIZACIÓN. Tarde respecto al post, descubro un artículo en Ainda sobre la cuestión: Centrar la organización en el usuario.
La Special Libraries Association (SLA) publicó un documento en el que describe las habilidades y cualidades que debería tener el profesional de la información de cara al siglo XXI:
Conocimientos y Habilidades Profesionales
1.1. Tiene un profundo conocimiento del contenido de los recursos de información, incluyendo la capacidad de evaluarlos y filtrarlos críticamente.
1.2. Conoce los temas en los que trabaja su organización o su cliente.
1.3. Desarrolla y gestiona servicios de información adecuados, accesibles y eficientes en consonancia con la dirección estratégica de la organización.
1.4. Facilita formación y soporte a los usuarios del servicio de información.
1.5. Evalúa las necesidades y diseña y promociona servicios y productos de información con valor añadido para satisfacer las necesidades.
1.6. Utiliza la información tecnológica apropiada para adquirir, organizar y difundir la información.
1.7. Utiliza los medios y las técnicas de gestión apropiadas para transmitir a la dirección la importancia de los servicios de información.
1.8. Desarrolla productos de información especializados para el uso interno o externo de la organización o para usuarios individuales.
1.9. Evalúa los resultados del uso de la información e investiga para solucionar los problemas de gestión de la información.
1.10. Mejora contínuamente los servicios de información en respuesta a las necesidades cambiantes.
1.11. Es un miembro efectivo del grupo directivo y un consultor para la organización en temas de información.
Cualidades Personales
2.1. Está comprometido con la excelencia del servicio.
2.2. Busca el reto y nuevas oportunidades dentro y fuera de la biblioteca.
2.3. Tiene una visión amplia.
2.4. Busca asociaciones y alianzas.
2.5. Crea un ambiente de mutuo respeto y confianza.
2.6. Tiene habilidad para comunicarse.
2.7. Sabe trabajar bien en equipo.
2.8. Tiene espíritu de líder.
2.9. Planifica, prioriza y focaliza los aspectos más críticos.
2.10. Está comprometido con la formación continuada y el desarrollo de su carrera profesional.
2.11. Posee habilidades para los negocios y sabe captar las nuevas oportunidades.
2.12. Reconoce el valor de la cooperación y la solidaridad entre los profesionales.
2.13. Es flexible y tiene una actitud positiva ante los contínuos los cambios.
Fuente y Copyright: DOC6