Richard Stallman, creador del proyecto GNU, participante del Internet Global Congress, concede una entrevista al diario El Periódico:
--La difícil libertad...
--¡No diga tonterías! Al comienzo mi meta fue tener libertad para usar el ordenador. En ese sentido, defendí cuatro libertades: la de ejecutar el programa, la de estudiar su código fuente, la de ayudar al prójimo distribuyendo copias del programa y la de ayudar a la comunidad, publicando versiones cambiadas.--Disculpe, pero es algo espeso.
--¡En absoluto! Quien usa recetas de cocina reclama las mismas cuatro libertades: la de emplearla como quiera, la de estudiarla, la de distribuir copias entre las vecinas y la de modificarla. ¡Imagine el enojo si alguien decidiera que copiar una receta es piratear y que merece la cárcel! Pues ese mismo enojo impulsó el movimiento del software libre.
Bonita comparación. Por cierto, también tenemos derecho a manchar la receta; al menos la nuestra.