Hace unos días, en Hapiness TM, Will Ferguson decía, entre otras cosas:
(...) toda nuestra economía se basa en las flaquezas humanas, en los malos hábitos y las inseguridades...
En otro ámbito, el de la gestión de la información en las organizaciones, ocurren cosas, que se me ocurren parecidas, no en la forma (que también) pero sí en las consecuencias. SNAFU, es el acrónimo de la expresión inglesa Situation Normal, All Fucked Up, acuñada en la Segunda Guerra Mundial por militares norteamericanos. Esta expresión pone de manifiesto que la calidad informacional o comunicacional no es posible cuando se produce, en una jerarquía, de superiores a inferiores.
El inferior siempre busca la 'recompensa' (aunque sólo sea moral) del superior, y por tanto tiende a dar 'mentiras positivas' antes que 'verdades negativas'. Es decir, el inferior maquilla los datos para hacerlos más agradables al superior convirtiendo la información en mentira. De forma parecida, pero en sentido contrario, el superior tiende a 'recompesar' al inferior más por darle 'mentiras positivas' que por darle 'verdades negativas', ya que el transmisor de malas noticias no es bienvenido (lo que suele denominarse "matar al mensajero"). Ni que dudar, de que esto no se produce una sola vez, sino varias veces a lo largo de la cadena de mando o jerárquica.
La consecuencia es obvia: la dirección de la organización va desconectándose progresivamente de la auténtica realidad, pues los datos y las informaciones no se corresponden con lo que ocurre verdaderamente.
Los que trabajamos en organizaciones muy jerarquizadas o de jerarquías muy largas, que no es lo mismo, sabemos muy bien que significa el principio SNAFU, que además, se vive con cierta 'normalidad' desde hace algún tiempo. Algunos afirman que en este principio está el origen del fracaso sistemático de toda organización porque llega a romper su sintonía con la realidad.
Leído en: KNewton. Buscando un Orden en la Información. Alfons Cornella.
El asunto teórico de los sistemas de información en las organizaciones se aleja bastante de la teoría que leímos sobre el buen uso. Una vez más la teoría se separa años luz de la práctica en las empresas, no te parece David?