Robert Solow, profesor de estadística y premio Nobel de Economía, acuñó en los años ochenta, el término computer paradox. Solow, estudió el efecto de las computadoras sobre la productividad de los Estados Unidos, y puso en evidencia que las inversiones tecnológicas de la información no producían incrementos en la productividad de las empresas. Después de Solow, diversos investigadores plantearon varios enfoques, uno relacionado directamente la forma de calcular los efectos de la inversión tecnológica en la productividad, y otro segundo enfoque para ver si con ello se lograba mejorar el rendimiento de la inversión.
Sobre el primer enfoque, entre 1993 y 1996, varios autores estuvieron estudiando el problema (J. Moad, J.W. Semich, A. LaPlante) pero fue Brynjolfsson, el más sensible, y determinó varios factores que explicaban los problemas de relación entre productividad y tecnologías de la información. De estos factores, había uno, que ha mi parecer sigue teniendo vigencia: la mala gestión del retorno producido por el uso de la información y de las tecnologías de la información y las comunicaciones.
El segundo enfoque, tratado por Strassman, trataba la cuestión desde una perspectiva de maduración tecnológica y ponía como ejemplo que a la electricidad le costó cuarenta años para tener un efecto positivo en las cifras de productividad.
En 1998, Pinsoneault, propuso incluso una desviación de la paradoja de la productividad hacia la paradoja de Ícaro. Organizaciones que habían introducido con éxito las tecnologías de la información entre sus mandos intermedios, observaban con incredulidad como estos usuarios empleaban más tiempo en "jugar" con las maravillas que pueden hacer con esas tecnologías, que en desarrollar su trabajo. Por tanto, para Pinsoneault, el elevado gasto en tecnologías de la información no suponía una reducción del tiempo empleado en actividades relativas al tratamiento de información.
¿Qué capacidades necesita una organización para transformar las inversiones en tecnologías de la información en ventajas competitivas para la empresa? Los estudios realizados llegan a la conclusión de que aunque no existe una relación directa se pueden establecer varios pasos necesarios para poder sacar provecho de la inversión:
1. Transformar las inversiones en tecnologías de la Información en activos tecnológicos. Es decir, convertir estas tecnologías en valor para la organización. Los activos tecnológicos se manifiestan mediante la valoración del conjunto de aplicaciones informáticas desarrolladas en el seno de la organización; mediante una buena infraestructura en tecnologías de la información; y finalmente, mediante las habilidades de los usuarios respecto a estas tecnologías.
2. Los activos tecnológicos deben convertirse en impactos organizativos. Por impacto organizativo se puede entender, de manera informal, como aquello bueno que nos gustaría que pasara en nuestra organización, es decir, cualquier valor de mejora que se pueda plantear. La tecnología es el ingrediente, pero el impacto se consigue al haber mejorado el producto al introducir nuevas prestaciones tecnológicas o por haber impulsado el rediseño de algún proceso de la organización, o haber transformado las estructuras, o haber agilizado las relaciones con los clientes, etc.
3. Aplicar el Rediseño de Procesos (Business Process Reengineering, BPR) con el fin de buscar cambios radicales en los procesos empresariales para conseguir mejoras drásticas en los resultados. La capacidad de rediseñar los procesos de una organización cuando se introducen tecnologías, induce a generar usos más apropiados del activo tecnológico del que se dispone. La reingeniería de procesos no es una cuestión técnica sino organizativa, por tanto, es un enfoque erróneo dejarlo en manos del departamento de informática.
4. La ecología de la información, trata de dar a la empresa un equilibrio, que contempla a todas las partes involucradas al decidir el desarrollo de la información. Los activos tecnológicos que se desarrollen no pueden producir desequilibrios dentro de la organización. El término ecología se aplica en su faceta de equilibrio entre las iniciativas, fuentes y proyectos de información y, también, en su faceta de tener a la persona como objetivo principal.
Fuente: Francesc Miralles (1999). "Las capacidades de la empresa (II): Tecnologías/Know-how/información. Las capacidades en tecnologías de la información". Cómo elaborar un plan estratégico en la empresa. Col. Cuadernos Cinco Días, pág. 199-211. Barcelona: ESADE.
Una cosa son las tecnologías de la información; otra: comprar un ordenador.
Al leer los ultimos cuatro puntos solo pienso en una cosa:
ponga uzté un documetnalista en su empresa, que sin formacion y sin diseño y gestion adecuada de la informacion el ROI no despega¡¡